lunes, 10 de noviembre de 2008

BALARĀMA MATA A LOS DEMONIOS - 1º Parte


BALARĀMA
MATA AL DEMONIO
DHENUKĀSURA



Acompañado por los pastorcillos de vacas, y por Balarāma, Krishna acostumbraba a conducir a las vacas tocando Su flauta, y atravesaban el bosque de Vŗndāvana, el cual estaba lleno de flores, vegetales y pastizales. Sin embargo, a pesar de Su aparición tal como un aldeanito, había ocasiones en que probaba que Él Mismo es la Suprema Personalidad de Dios.



Mientras Krishna se ocupaba de este modo en exhibir Su potencia interna junto con Sus amigos supremamente afortunados, apareció allí otra oportunidad de exhibir los poderes sobrehumanos de Dios. Sus amigos más íntimos, Śrīdāmā, Subala, StokaKrishna, comenzaron a dirigirse a Krishna y Balarāma con gran amor y afecto, de la siguiente manera:


“Querido Balarāma, Tú eres muy poderoso; Tus brazos son muy fuertes. Querido Krishna, Tú eres muy experto en matar a toda clase de demonios perturbadores. Por favor, observen que cerca de este lugar hay un gran bosque llamado Tālavana. Este bosque está lleno de palmeras, y todos los árboles están llenos de frutas. Algunas se están cayendo, otras están muy maduras incluso en los árboles. Es un lugar muy agradable, pero debido a un gran demonio llamado Dhenukāsura, es muy difícil ir allá. Nadie puede llegar a los árboles a recoger los frutos. “

“Queridos Krishna y Balarāma, ese demonio está presente allá en la forma de un asno, y está rodeado por amigos demonios semejantes a él que asumen la misma forma. Todos ellos son muy fuertes, así que es muy difícil acercarse a ese lugar. Queridos hermanos, Ustedes son las únicas personas que pueden matar a esos demonios. Aparte de Ustedes, nadie puede ir allá, por temor de que lo maten. Ni siquiera los animales van allá, y los pájaros no duermen ahí, todos se han ido. Uno solamente puede apreciar el dulce aroma que proviene de ese lugar. Parece que, hasta ahora, nadie ha probado las dulces frutas que allí se encuentran: ni las que están en los árboles ni las que están en el suelo. “

“Querido Krishna, para hablarte francamente, nosotros estamos muy atraídos por ese dulce aroma. Querido Balarāma, vayamos todos allá y disfrutemos de esas frutas. El aroma de las frutas está ahora esparcido por doquier. ¿No lo huelen desde aquí?”


Cuando los sonrientes amigos íntimos de Krishna y Balarāma les suplicaron así, Estos se inclinaron a complacerlos y comenzaron a avanzar hacia el bosque, rodeados por todos sus amigos. Inmediatamente al entrar al bosque de Talavāna, Balarāma comenzó a sacudir los árboles violentamente con Sus brazos, exhibiendo la fuerza de un elefante. Debido a esta sacudida todas las frutas maduras cayeron al suelo. Al oír el sonido de las frutas que caían, de demonio Dhenukāsura que vivía allí en la forma de un aso, comenzó a acercarse con gran fuerza, estremeciendo en campo entero de tal manera, que todos los árboles comenzaron a moverse como si hubiera un terremoto.


El demonio apareció primero ante Balarāma y comenzó a patear Su pecho con sus patas posteriores. Al principio, Balarāma no dijo nada, pero el demonio, con gran ira, comenzó a patearlo de nuevo más vehementemente. Esta vez, Balarāma cogió inmediatamente las patas del demonio y, dándole vueltas con una mano, lo lanzó a la copa de los árboles. Mientras Balarāma le daba vueltas al demonio, éste perdió su vida. Balarāma lanzó al demonio contra la palma cercana más grande que había, y el cuerpo del demonio era tan pesado, que la palma cayó sobre otros árboles, y varios árboles cayeron. Pareció como si un gran huracán hubiera pasado a través del bosque, y todos los árboles cayeron uno tras otro.


Esta exhibición de extraordinaria fuerza no es asombrosa, porque Balarāma es la Personalidad de Dios, conocido como Ananta Śeşanāga; Él es quien sostiene todos los planetas en las capuchas de sus millones de cabezas. Él mantiene toda la manifestación cósmica, tal como dos hilos sostienen el tejido de una tela.
Después de que el demonio fue lanzado contra los árboles, todos los amigos y asociados de Dhenukāsura se reunieron inmediatamente y atacaron a Balarāma y a Krishna con gran fuerza. Ellos estaban determinados a desquitarse y vengar la muerte de su amigo.




Pero Krishna y Balarāma comenzaron a coger a cada uno de los asnos por las patas posteriores, y les dieron vueltas exactamente en la misma forma. Así, Ellos los mataron a todos lanzándolos contra las palmeras. Debido a los cuerpos muertos de los asnos, había una escena panorámica. Parecía que las nubes de variados colores estuvieran reunidas en los árboles.


Al oír de este gran acontecimiento, los semidioses de los planetas superiores comenzaron a hacer llover flores sobre Krishna y Balarāma, a sonar sus tambores y a ofrecer oraciones devocionales.
Unos días después de la muerte de Dhenukāsura, la gente comenzó a venir al bosque de Tālavana a recoger las frutas, y los animales regresaron sin miedo para alimentarse con las agradables hierbas que crecían allí.

Tan sólo por cantar u oír hablar de estas actividades y pasatiempos trascendentales de los hermanos Krishna y Balarāma, uno puede acumular actividades piadosas.



Texto extraído de: “El Libro de Krishna” – Cap. 15 – titulado: «La muerte de Dhenukāsura», de SDG A.C. Bhaktivedanta Swami Srila Prabhupada.


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